A priori: es una locución latina que significa “de lo anterior”. La expresión se utiliza para demostrar algo que va desde su causa hasta el efecto. También se refiere a aquello que se realiza con anterioridad a la reflexión sobre el asunto en cuestión.
n ejemplo que podemos utilizar para poder entender a la perfección la locución latina que ahora nos ocupa podría ser el siguiente: “A pesar de lo que habían dado a conocer los medios de comunicación sobre los detenidos, el juez tenía claro que no podía ni debía juzgar el caso a priori”.
Respecto a este significado hay que dejar patente que siempre que se habla de este término se viene inevitablemente a la mente su antónimo: a posteriori. Una oración que puede servirnos para comparar y ver la diferencia que existe entre ambas locuciones sería esta: “Lo mejor y lo más justo es que se analice y se estudie el caso en cuestión y así sacar todas las conclusiones a posteriori”.
Es posible establecer una distinción entre el conocimiento a priori (que, de acuerdo al filósofo Immanuel Kant, es necesariamente universal y verdadero debido a que no tiene dependencia de la experiencia) y el conocimiento a posteriori (aquel que se desarrolla por la vía empírica).
Las proposiciones a priori, por lo tanto, son necesarias. Las demostraciones directas en las matemáticas, por ejemplo, pertenecen a este tipo de locuciones. De esta forma, el conocimiento a priori permite anticipar un hecho o algunas de sus propiedades o características.[1]
El imperativo categórico: es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785).[2]
Imperativo Hipotético: Son imperativos hipotéticos problemáticos (reglas de la habilidad) cuando el fin o propósito para el que es buena la acción es sólo posible, es decir, no es un fin al que los hombres tiendan por naturaleza, sino que se puede querer o no querer; el mandato “debes entrenar esta tarde” pertenece a este tipo pues describe el modo de comportarse adecuado para un fin nada universal: jugar bien en el partido de fútbol de mañana. Son imperativos hipotéticos asertóricos (reglas de la prudencia, consejos de sagacidad) cuando el fin en cuestión es real, esto es, un fin al que se puede suponer tienden todos los hombres por naturaleza; este fin es, según Kant, la felicidad; el mandato “debes moderar tus pasiones y deseos” pertenece a este grupo pues describe el modo de comportarse para la realización de un fin universal o común a todos los hombres: la felicidad.
Los imperativos hipotéticos tienen la forma general "debes hacer X si quieres conseguir Y". Kant creyó que las éticas materiales sólo pueden fundamentar mandatos problemáticos o mandatos asertóricos, pero nunca mandatos morales en sentido estricto o imperativos categóricos. Los imperativos hipotéticos (al igual que los juicios sintéticos a posteriori) son particulares y contingentes: los de la habilidad no mandan de forma universal ya que no todo el mundo tiene los mismos fines; los de la prudencia tienen un carácter más universal puesto que se refieren a la felicidad, algo a lo que todos aspiran, pero en sentido estricto tampoco son universales y necesarios:
- lo que sea la felicidad depende de las circunstancias empíricas de cada persona;
- pero incluso aunque fuese la misma para todos (por ejemplo una vida de conocimiento como parece suponer Aristóteles) el modo de realizar la felicidad depende de circunstancias empíricas (el modo de realizar la vida contemplativa depende de las circunstancias sociales, económicas y políticas de cada época).[3]
La deontología: (del griego δέον, -οντος déon, -ontos 'lo que es necesario', 'deber' y -logía 'conocimiento', 'estudio')1 es la rama de la éticaque trata de los deberes, especialmente de los que rigen actividades profesionales, así como el conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una profesión. A su vez, es parte de la filosofía moral dedicada al estudio de las obligaciones o deberes morales.[4]
[3] https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Kant/Kant-ImperativosHipoteticos.htm
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