miércoles, 10 de febrero de 2016

Taller 1 y 2 Filosofía.

TALLER # 1
LOS ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA ¿QUÉ ES FILOSOFÍA? 

Un gran filósofo (ARISTOTELES) en uno de sus libros (METAFÍSICA) afirma que “los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración: al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes, luego avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores”. Siempre ha existido un elemento clave que constituye el origen de todo descubrimiento, investigación o ciencia. Ese elemento es el ASOMBRO, la sorpresa que causa en nosotros un determinado objeto, fenómeno o evento y que hace posible el interés y la indagación sobre aquello que en un principio nos causó tal admiración. Así se sintieron los primeros filósofos, así se originó la filosofía, los primeros filósofos se asombraron ante los objetos y fenómenos de la naturaleza como el sol, las plantas, los animales y las diferencias entre unos y otros. Fue gracias a ese asombro que empezaron las primeras investigaciones racionales sobre la naturaleza y sus objetos, nace la filosofía. Dadas así las cosas, se puede definir en principio a la filosofía como la capacidad de investigar o indagar racionalmente sobre lo que causa en el ser humano sorpresa asombro y admiración. 
  1. ¿Qué definición de filosofía se puede extraer del texto anterior?
  2. ¿Para el autor qué es el asombro, defínalo?


ARGUMENTE: Observe atentamente las imágenes y escriba con argumentos contundentes cuál de ellas le causa más asombro o admiración y por qué.

ANALICE E INTERPRETE

Lea atentamente el siguiente texto y responda las preguntas, analizando la situación. 

El hombre se dedica a esta extraña actividad que es filosofar, cuando por haber abandonado las creencias tradicionales se encuentra perdido en su vida, se halla como ignorante. Esta ignorancia radica en el no saber qué hacer, qué nos forza a averiguar qué es lo que en realidad existe en el mundo. Este averiguar, este indagar se convierte en el arte de la filosofía, el cual nos invita a salir de aquella ignorancia original y a descubrir las verdades del mundo, alejadas de creencias tradicionales y llenas de racionalidad. Así las cosas, aparece la filosofía como aquella disciplina que permite ubicarnos en la vida cuando estamos pedidos. Por ello los problemas de la filosofía son los problemas de la vida, de lo cotidiano. La filosofía ha sido y es para cada época de la historia, una respuesta concreta a la situación, a la cultura, a las necesidades, a la búsqueda de sentido. El hombre necesita salir de su ignorancia, necesita saciar conocimientos, dominar su mundo, crear cultura, es por ello que busca explicaciones a todo lo que sucede y existe, usando como instrumento la filosofía. 

1. ¿Qué cree que lleva al hombre a buscar la explicación de todo lo que sucede y de lo que existe? 
2. ¿Para qué puede resultar útil la filosofía, hoy?



TALLER # 2
LOS ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA: MITOLOGÍA GRIEGA.

El siguiente texto tiene la intención de aclarar algunos aspectos propios de la mitología griega, como sus dioses y quehaceres.

En el Olimpo, los dioses formaban una sociedad organizada en términos de autoridad y poder, divididos en tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o firmamento, el mar y la tierra. Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran: Zeus, Hera, Hefestos, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón. Zeus era el dios supremo, padre espiritual de los dioses y de los hombres. Su mujer, Hera ostentaba los títulos de reina de los cielos y guardiana del matrimonio.

Otros dioses asociados con los cielos eran: Hefestos, dios del fuego y de los herreros, Atenea, diosa de la sabiduría y de la guerra, y Apolo, dios de la luz, la poesía y la música. Artemisa, diosa de la fauna y de la luna, Ares, dios de la guerra y Afrodita, diosa del amor, eran otros dioses del firmamento. Quienes los reunían eran Hestia, diosa del hogar, y Hermes, mensajero de los dioses y soberano de la ciencia y la invención. Poseidón era el soberano del mar y, junto con su mujer Anfitrite, guiaba a un grupo de dioses marinos menos importantes, tales como las Nereidas y los Tritones. Deméter, la diosa de la agricultura, estaba vinculada a la tierra. Hades, un dios importante pero generalmente no considerado un olímpico, regía el mundo subterráneo, donde vivía su mujer, Perséfone. El submundo era un lugar oscuro y lúgubre situado en el centro de la tierra. Lo poblaban las almas de las personas que habían muerto.
  
Enfrente de cada dios griego escriba su respectivo quehacer:

Zeus: dios del cielo y del trueno, amo de los dioses

Hefestos: _________________________________

Atenea: __________________________________

Apolo: ___________________________________

Ares: ____________________________________

Afrodita: __________________________________

Deméter: _________________________________

Poseidón: ________________________________

INTERPRETE Y RESPONDA.

Lea atentamente el siguiente texto y responda.

La debilidad de los seres humanos y los grandes y aterradores poderes de la naturaleza. Por lo tanto, el pueblo griego reconocía que sus vidas dependían completamente de la voluntad de los dioses. En general, las relaciones entre los seres humanos y los dioses se consideraban amistosas. Pero los dioses aplicaban severos castigos a los mortales que revelaban una conducta inaceptable, tal como la soberbia complaciente, la ambición extrema y hasta la excesiva prosperidad.

La mitología griega estaba ligada a todos los aspectos de la vida humana. Cada ciudad estaba consagrada a un dios particular o grupo de dioses, a quienes los ciudadanos solían construir templos dedicados al culto. Regularmente honraban a los dioses en festivales, supervisados por los altos funcionarios. En los festivales y otras reuniones oficiales, los poetas recitaban o cantaban significativas leyendas e historias. Muchos griegos conocían a los dioses a través de la palabra de los poetas.

1.    En la mitología griega, ¿qué relación había entre los seres humanos y la naturaleza?

2.    ¿Cómo influía la mitología griega en la vida humana?

3.    ¿Según la mitología griega, cómo era la relación entre los seres humanos y los dioses?

4.    ¿Qué relación se puede establecer entre la mitología y la filosofía?

miércoles, 3 de septiembre de 2014

DEBATE SOBRE LA GEOPOLÍTICA

Conversación con uno de los pensadores más importantes del siglo XXI

'La educación y la cultura son tratadas como mercancías': Zygmunt Bauman

El sociólogo polaco asegura que las fisuras causadas por las crisis económicas han permitido que los partidos neonazis tomen fuerza.

Testigo de primera mano de las transformaciones que experimentó la sociedad europea y cerca de cumplir 90 años, Zygmunt Bauman aún no deja descansar su brazo y su cerebro y continúa escribiendo y reflexionando sobre la realidad sociopolítica mundial.
Para Bauman, uno de los pensadores más importantes de la actualidad por su teorización de la realidad contemporánea bajo el concepto de “modernidad líquida” —que reflexiona, entre otros aspectos, sobre la debilidad de los nexos sociales y emocionales, la incertidumbre sobre el futuro y los cambios que ha traído la globalización al poder del Estado-nación—, señala cómo la cultura, la salud y la educación han sido reducidas a simples mercancías.

Con la crisis económica que atraviesa Europa, ¿es posible la existencia de una “ciudadanía global”?

Es posible, pero no en un futuro cercano. La “ciudadanía” es un concepto que nació y se desarrolló en el curso de la construcción del moderno Estado-nación, promoviendo y estrechando la práctica de la soberanía territorial. Las instituciones políticas diseñadas y establecidas en este proceso fueron creadas para servir al proyecto de la independencia; sin embargo, la globalización ha creado realmente la interdependencia mundial, una realidad en la que las instituciones políticas heredadas y conservadas del Estado-nación no son funcionales.

Entonces, ¿qué sería necesario para conseguir la ciudadanía global?

Para elevar la integración humana desde el nivel de las divisiones nacionales y pasar a una humanidad unificada, dichas instituciones necesitan ser reemplazadas por una red de instituciones alternativas, sobrepasando las limitaciones impuestas por las barreras de los estados territoriales y reduciendo radicalmente su soberanía. La unificación de la humanidad, llamando a la práctica política y pensando en reconocer la globalización ya existente de la interdependencia humana, no podría hacerse a través de la globalización, sino aboliendo la ciudadanía local, separando de esta manera los derechos humanos de la adscripción territorial.

Es un escenario complejo, ningún Estado estaría dispuesto a ceder su soberanía...

Como Benjamin Barber resumió recientemente esta situación: “Por naturaleza demasiado inclinado a la rivalidad y a la exclusión mutua, ellos (los estados-nación) parecen quintaesencialmente indispuestos a la cooperación e incapaces de establecer los bienes comunes a nivel global”. Pero añade: “Hoy en día, aunque es claro que los estados ya no pueden proteger a sus ciudadanos y deben considerar ceder una parte de su declarada soberanía, no hay ninguna alternativa clara, y por lo tanto se niegan a hacerlo”. Personalmente, yo llamo esa situación interregnum, que significa: las viejas formas de hacer las cosas no funcionan por más tiempo, pero las nuevas formas no han sido aún inventadas y puestas en su lugar.

¿Por qué la cultura, el arte y la educación son los sectores que más han sido golpeados en la reducción del gasto público, por parte de los gobiernos de la UE, para salir de la crisis?

La cultura es el mayor capital de la humanidad, el arte, la vanguardia de peregrinación histórica humana explorando nuevas y desconocidas tierras y formas de vida, y la educación que pone a disposición de toda la humanidad sus descubrimientos, han sido, sin embargo, reducidos al estatus de productos en el mercado, comercializados como otras mercancías y, contrario a su naturaleza, medidos por el rasero de los beneficios instantáneos. Invertir en la cultura, las artes y la educación, por muy grandes que sus beneficios puedan ser a futuro, se considera, por tanto, poco aconsejable y un desperdicio a corto plazo. Tal miopía resulta en sacrificar la calidad de vida de las generaciones futuras a los caprichos efímeros y comodidades del presente.

¿Entonces qué sugiere?

La renegociación de nuestra actual forma de relacionarnos con el mundo se hace cada vez más necesaria y urgente en vista de que el planeta, nuestra casa común, se encuentra al borde de la insostenibilidad, gracias al agotamiento progresivo de los recursos del planeta y la creciente impotencia de los instrumentos heredados de la acción colectiva para hacer frente a los problemas que surgen de nuestra cada vez más íntima interdependencia física, social y espiritual.

Hablemos de uno de los efectos del mundo en red. Nuevas formas de control social han sido promovidas durante las últimas décadas, entre ellas cámaras de vigilancia en cada esquina, algo que usted describe en su libro ‘Vigilancia líquida’. ¿La libertad está en riesgo de perderse con esta vigilancia constante?

Día a día aumenta enormemente el contenido de los bancos de datos que son una reminiscencia de los campos minados, erizados de explosivos ocultos de los que sabemos que tienen que explotar, aunque no se puede decir cuándo y dónde. Estos son usados a diario por las compañías comerciales para reforzar su influencia sobre las opciones y el comportamiento de los consumidores. Ellos (los bancos de datos) facilitan enormemente la coacción desde arriba y pueden servir a las agencias políticas con inclinaciones autoritarias e intenciones dictatoriales.

¿Qué es lo más preocupante de la vigilancia contemporánea?

El aspecto más preocupante de la vigilancia contemporánea y la recolección de datos es que se lleva a cabo con nuestra aprobación masiva, entusiasta, despreocupada y alegre. No nos preocupamos por la catástrofe hasta que golpea... Y así que el proceso no es tan manejable y potencialmente controlable, ya que se limitaría, como en el pasado, a tratar el espionaje especializado y a las agencias de vigilancia.

¿Cree que en medio de la crisis económica algunos de los partidos declarados neonazis pueden llegar al poder en un escenario de desconcierto como este?

Necesitamos retornar a la raíz de su primera pregunta. Estos dos problemas están íntimamente conectados. La discrepancia entre los instrumentos políticos disponibles y los poderes reales que deciden las posibilidades y perspectivas de nuestras vidas y las de nuestros niños —discrepancia causada y diariamente exacerbada por la globalización sin control y la ajustada interdependencia— provocará que un número creciente de personas busque alternativas al sistema político visiblemente indolente e ineficaz para coordinar las políticas con las preferencias populares y los deseos, fallando espectacularmente en la posibilidad de generar empleo. Los jóvenes son los más afectados, engrosando la mayor franja del número de desempleados, lo cual se suma al impedimento para que participen en los asuntos públicos y del Estado, en la reforma de los mismos.



¿Entonces que está sucediendo con los sistemas democráticos?

La confianza en la capacidad de la democracia está marchitándose, lo que resulta en una situación excepcionalmente fértil para que crezcan las semillas de resentimiento y florezcan sentimientos totalitarios. La complejidad de las causas de la miseria, siendo además desorientadoras e incapaces de mostrarse en principio, el sentido humillante, crece la demanda de “líderes fuertes” capaces de proporcionar fórmulas simples, que ofrecen y prometen soluciones simples, haciendo una oferta tentadora de aliviar a sus seguidores en cambio de su obediencia inflexible, de la carga de la responsabilidad de sus vidas demasiado pesadas para ellos y que carecen de los recursos necesarios para sobrellevarlas.

¿Qué deberían hacer los ciudadanos?

Por desgracia, no hay atajos para una solución radical. En el corto plazo, sólo son posibles paliativos temporales y transitorios. Prevenir catástrofes similares requeriría llamados a repensar y reformar nuestra filosofía de vida y nuestro modo de convivir, de hecho, una especie de revolución cultural, y como ya se ha indicado, el cambio cultural toma tiempo y evade imperativos y gestión. Las raíces de las periódicas crisis económicas, así como la imposibilidad de controlarlos y evitarlas, se encuentran profundamente arraigadas en nuestro modo de ser: la concepción de un crecimiento económico sin fin como remedio universal a todos los males sociales, el hábito de buscar la felicidad a través de comprar (de saquear el mundo en lugar de contribuir al mismo), favorece la competencia sobre la solidaridad, la individualidad sobre el intercambio, y el imparable aumento de la tolerancia a la desigualdad social, que ha llegado a niveles tan altos que hace tiempo era inconcebible que esto ocurriera.

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